julio 22, 2013

Tiempo para reflexionar (¡al fin!)

De Volgogrado a … ¡Volgogrado! (21/07/13):

El coche estaba aguantando bien a pesar de la distancia recorrida y el mal estado de las carreteras de los últimos días. Todo estaba a punto de cambiar…

Domingo por la tarde, en mitad de la nada y a hora y media (97km) de Volgogrado, el coche deja de responder… Ni ruidos extraños, ni humo, ni indicadores encendidos, y un servidor con cara de ¿aquí que ha pasado? y sin saber más ruso que “da”, “nyet” o “spasiba”. ¿El guión de la próxima película de Almodovar?, ¡que va, demasiado elaborado!

¿Qué hacemos? Toca ser creativos, al fin y al cabo para esto me apunté.

  1. Emulando a MacGyver:
    Abro el capó, echo un vistazo y concluyo que o todo está bien o no tengo ni idea de dónde mirar. Dejaremos el chicle y los clips para una emergencia mayor
  1. Pidiendo sopitas al 112:
  • Hola, has llamado al servicio de emergencia, para incidentes relacionados con fuego pulsa 1, para policía pulsa 2, para servicios de gas pulsa 3, y para problemas con B-line llama al ****
  • Ok intentemos el 3… oh no, el tipo sólo habla ruso
  • Ok, a ver si hay suerte con la 2… “parusky, parusky” grita una voz enfadada
  • ¿B-line?… ¡no funciona!

      Reclamando al seguro que compré el día anterior:

  1. Jajajaja, buen intento pardillo, es domingo por la tarde 🙂
  1. ¿Y si llamo al RAC in England?, ¡seguro que tienen un contacto en Rusia!:
    Pues parece ser que no, y tampoco eran capaces de encontrar ningún teléfono útil en Google. Mmm, esto empieza a tener mala pinta…
  1. Cuando todo lo demás falla…:
    Nicolas, emprendedor local y dueño del Hotel Lukomorye donde había pasado la noche anterior, se ofreció a echarme una mano y remolcarme a Volgogrado: “Por favor espera en el coche y estaré allí en hora y media”. Le di direcciones de donde me encontraba, cogí un libro y algo de comida, y aproveché para descansar.

Hora y media más tarde llamo a Nicolas para ver por dónde anda y nos damos cuenta que en lugar de conducir hacia el norte lo había hecho hacia el oeste (es decir estaba a tomar por ****), haciéndosele imposible venir a buscarme.

Por suerte un matrimonio ruso paró a ayudarme y, tras un intento inicial de arreglarlo él mismo, el señor llamó a unos amigos y consiguió que una grúa viniese a recogerme y llevarme a Volgogrado.

La mañana siguiente las noticias fueron mixtas… El embrague estaba roto y no era caro de arreglar, PERO el servicio oficial Fiat en Volgogrado no tenía recambios para mi modelo y tardaría al menos 3 días en llegar desde Moscú. Este imprevisto básicamente se comía todos los días de margen que había previsto antes de mi vuelo, por lo que, aunque me apetecía mucho cruzar Kazajistán, decidí cambiar un poco la ruta para recuperar parte del tiempo perdido.

 

Mientras el coche era reparado aproveché para disfrutar de la compañía de mi nuevo amigo Nicolas, visitar el monumento a la madre patria rusa Mamayev Kurgan, y disfrutar de las delicatesen locales.

PD: Sigo recibiendo donaciones a GOSH y Cool Earth, ¡muchas gracias por vuestro continuo apoyo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *